Al igual en fotografía tenemos dos factores: velocidad de obturación y abertura de diafragma.
Velocidad de obturación
Determina el tiempo de cocción que le damos a nuestra foto. Se mide en fracciones de segundo. Es momento en que la cortinilla de la cámara se abre y deja entrar luz y quemar la película por determinado tiempo.
La velocidad nos permite efectos, si se trata de una velocidad alta, como 1/500 0 1/1000 de segundo, que es muy poco tiempo, logramos efectos de congelado de movimiento.
Si usamos velocidades bajas ya sea en modo Bulbo, 1 segundo o ½ segundo, conseguimos registrar la trayectoria del movimiento.
Abertura del diafragma
Aquí se determina la intensidad del fuego que cocinará nuestra foto. ¿con mucha o poca luz sus tacos?
Al abrir o cerrar el diafragma permitiremos mayor o menor entrada de luz que registrará en el soporte.
La abertura también nos permite jugar con otro aspecto de la fotografía, que es la profundidad de campo y que se refiere a la nitidez con que podemos ver los diferentes planos de la foto. Es el mismo efecto como cuando entrecierras los ojos para poder enfocar algo distante. Si está más abierto el diafragma el primer plano estará nítido, y el fondo difuso. Al cerrar el diafragma obtendremos mayor nitidez, es decir, podremos ver claros tanto el fondo como el primer plano.
Condimenta con imaginación y buen concepto ¡listo¡
Foto por Barbara Huipe Robles
Tomada en velocidad Bulbo con cinco segundos de exposición. Se hizo el registro del movimiento de los carros.
Foto por Barbara Huipe Robles
Tomada en f2.8 de abertura. Sólo el primer plano está nítido.
Foto de Josef Koudelka
Se congeló el movimiento.



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